La Iglesia Conventual de San Buenaventura se encuentra en La Villa de Betancuria, en el lugar donde estaba enclavado el antiguo convento de San Buenaventura. Esta iglesia está incluida dentro del conjunto Histórico de Betancuria, declarado en 1979.

Noticias históricas: La fundación del convento franciscano fue autorizada por una Bula del papa Benedicto XIII en el año 1416, que facultaba a Pedro de Pernía y Fray Juan de Baeza para su edificación. Sin embargo, la finalización de la construcción debió retrasarse puesto que en el año 1423 fray Juan de Baeza obtuvo nueva Bula de Martin V, mediante la cual se concedía indulgencias a los fieles que ayudaran con sus limosnas a la fábrica del convento.

Con la llegada a la isla de fray Diego de San Nicolás, más tarde San Diego de Alcalá, el cenobio recibió un fuerte impulso y posteriormente, hacía 1454-55, fue ampliado por deseo de los señores de la isla, Diego García de Herrera e Inés Peraza, que en el siglo XV establecieron su residencia en la Villa, donde murió el primero, en el año 1485, siendo enterrado en el convento de San Buenaventura.

En el S. XVII se reedificó y amplió la iglesia conventual, cuyos muros aún se conservan, mientras que del convento sólo perviven restos de los cimientos.

Descripción: Es un templo sencillo, de mampostería, con cantería en los soportes y vanos. Es una obra mudéjar con elementos clasicistas. Presenta planta en cruz latina, con doble brazo y cabecera plana por la presencia de dos sacristías tras los cruceros y comunicadas con ellos. El acceso al templo se realiza por dos puertas, una situada a los pies del mismo y la otra en el lado de la epístola, ambas realizadas en cantería, con arcos de medio punto, siendo uno de ellos ligeramente apuntando  hacia el interior. Los muros presentan varias  ventanas, destacando la del lado derecho por sus rasgos mixtilíneos. El arco triunfal es de medio punto, al igual que los que comunican con los brazos del templo, aunque los soportes son diferentes, en unos casos se trata de pilares con medias columnas adosadas, las cuales tienen capiteles y fustes seudo-dóricos y jónicos, a la vez que hay otros pilares con haces en baquetones de recuerdo gótico, aunque pertenecientes asimismo a la gran reforma y ampliación del siglo XVII.

Retablos hornacina: Los únicos adornos que aún se conservan son dos pequeños retablos hornacinas de cantería labrada. El retablo ubicado en la capilla colateral del evangelio, está formado por un nicho coronado por una venera entre pilastras cajeadas en las cuales se embuten medias columnas; un desarrollado entablamento quebrado da acceso al frontón triangular que se corona en sus ángulos por pebeteros y una cruz. El retablo del lado de la epístola presenta los mismos elementos que el anterior, con la salvedad de utilizar medias columnas de fuste estriado helicoidal. Ambos retablos estuvieron policromados, aunque hoy apenas se aprecian resto de la antigua pintura que los cubría.

La Iglesia de Santa María de Betancuria está ubicada en el centro del Casco Histórico de la Villa de santa María de Betancuria. Esta Iglesia está incluida dentro del Conjunto Histórico de Betancuria, declarado en 1979.

Noticias históricas: A comienzos del siglo XV los conquistadores levantaron un sencillo oratorio donde poder cumplir con los preceptos religiosos; esta primera capilla fue sustituida hacia el año 1410 por el nuevo templo, mandado a construir por el conquistador Jean de Bethencorurt, encargándose de las obras Jean le Maçon. Esta iglesia se edificó siguiendo las pautas del estilo gótico francés del siglo XV. En el año 1593 fue destruida por los piratas berberiscos, capitaneados por el arráez Xabán, que arrasaron la villa.

Las obras de reconstrucción del templo se iniciaron en el siglo XVI, y no finalizaran hasta la última década del XVII, como se refleja en la inscripción de la torre que dice: “Esta obra/ se iso / año de 91 siendo/ mayordomo de / Fabrica el capitan/ Ruis la iso/ el maestro Parraga”. El resultado de estas obras es la iglesia que hoy podemos contemplar, en la que se aprecian elementos góticos, mudéjares, renacentistas y barrocos.

Descripción: Es un edificio de tres naves con el presbiterio y capillas cabeceras de las naves laterales situadas en el mismo plano. La torre de planta cuadrada se adosa al muro de la epístola por los pies del templo; hacia la mitad de este lado se abre la portada principal, realizada en cantería clara labrada en arco de medio punto, con frontón partido y decoración con motivos vegetales que salen de jarrones y recorre las jambas de la puerta.

En ambos muros laterales se abren ventanas en arco de medio punto de cantería clara. En el muro de la epístola, a la altura del arco que separa la nave de la capilla y del muro del testero, sobresalen dos contrafuertes. La sacristía se adosa al muro de la nave del evangelio por la parte de la cabecera y un contrafuerte que sobresale a la altura del arco toral. Tanto en la torre como en el testero de la nave de la derecha se abren ventanas con arcos mixtilineos y conopiales. Las esquinas de la torre e iglesia están trabajadas con sillares de cantería.

Interior: La iglesia se cubre con armaduras mudéjares en artesa y ochavadas, destacando la cubierta de la sacristía, a la que se accede a través de una puerta abierta en el lateral izquierdo de la capilla mayor; el artesonado de este recinto es una estructura mudéjar, dividida en casetones con decoración renacentista a base de rosetones y vegetación, dorado y policromado.

La primera planta de la torre campanario esta cubierta por una bóveda esférica de ocho gallones, cuyos nervios descansan sobre ménsulas semicónocas. La división interior del templo está realizada mediante arcos de medio punto, apoyados sobre columnas toscazas, y el arco toral de la capilla mayor es apuntado.

En el interior del templo destacan:

Coro: Se sitúa a los pies de la nave mayor, está realizado en madera, tallada y policromada. En la parte baja se encuentra la sillería. Cuenta con una parte superior abalaustrada, con una especie de tribuna central decorada los casetones con pinturas.

Púlpito: Realizado en madera, con casetones en los que se representan los símbolos de la Eucaristía y los Apóstoles.

Pavimento: El suelo de la iglesia se cubre con losas de cantería con intersecciones de listones de madera entre las losas.

Retablo Mayor:

Fue realizado entre los años 1684 y 1718 por el maestro Francisco Hernández y dorado en 1718; es de estilo barroco, de madera, espléndidamente decorado y policromado con motivos vegetales.

Cuenta con un cuerpo central divido en tres calles separadas por columnas pareadas; en ellas se abren hornacinas donde se acogen imágenes; en la de la izquierda San Pedro, de madera tallada y policromada, de bulto redondo, del siglo XVIII; a la derecha San Antonio de Padua, tallada en madera, en bulto redondo y policromada; y en la hornacina central, de mayor tamaño, la escultura de Ntra. Sra. de la Concepción, de madera tallada y policromada.

En la predela se representan pinturas con los bustos de los Apóstoles y Padres de la Iglesia y en el banco, a ambos lados de la mesa del retablo, existen dos pinturas de paisaje.

En el ático se encuentra, en la parte central, un Crucificado de bulto redondo, tallado en madera y policromado, flanqueado a ambos lados por una decoración de volutas con frutas y rocalla.

Retablo de San Buenaventura:

Está situado en la cabecera de la nave de la epístola; es de mampostería policromada. Se abre en su parte central un nicho cuadrado donde se acoge al santo, patrono de la Isla. La decoración es a base de policromías que imitan columnas, frisos, un frontón que remata el retablo, guirnaldas, etc., sobre fondo blanco, donde destacan los tonos azules, rojos y amarillos imitando un marmoleado. La imagen de San Buenaventura es una escultura de candelero, portando en la mano derecha el báculo o bastón.

Retablo del Sagrado corazón de Jesús:

Es de mampostería, situado en el muro de la epístola, está policromado con motivos geométricos y vegetales en tonos rojos, azules, verdes y amarillos sobre fondo blanco, con una hornacina central donde se acoge la imagen de bulto redondo del sagrado corazón de Jesús.

Retablo de Cristo Atado a la Columna:

Es de mampostería, de un cuerpo dividido en tres calles separadas por columnas. En cada calle se abre una hornacina que acoge sendas imágenes. El ático está flanqueado por pináculos. Todo el conjunto está policromado en tonos azules, rosas y amarillos sobre fondo blanco con motivos geométricos y vegetales. En la hornacina izquierda está la escultura de San Francisco, de bulto redondo, realizada en yeso, ataviado con el hábito de la orden ceñido con el cordón, porta el Crucifijo y lleva impresas las llagas en sus manos. En la hornacina derecha se sitúa la imagen de San Juan Bautista, del siglo XVIII, de bulto redondo, tallada en madera, policromada y dorada. Está colocado sobre peana, ataviado con túnica corta y lleva en su mano izquierda el libro y el Cordero Divino. En la hornacina central se encuentra la imagen de Cristo atado a la Columna de finales del siglo XVII. Representa el escarnio de Cristo, maniatado, con el cuerpo surcado de llagas y sangre. La escultura es de bulto redondo, en madera tallada y policromada, con actitud serena y tranquila.

Retablo de Ánimas:

Es de mampostería, situado a los pies de la nave de la epístola. En la parte superior se encuentra el cuadro de las Santísimas Ánimas, realizado al óleo sobre lienzo y contando con un marco de madera, característico de este tipo de cuadros, pintado de negro y decoración vegetal en dorado. El cuadro es del siglo XVIII. En él se observan, dispuestas en plano horizontal, el infierno en la parte inferior, representado por un monstruo con los condenados en su boca; el purgatorio donde están los condenados rodeados de Santos, destacando Santo Domingo, San Francisco, San Lorenzo, San Pedro, etc.; San Miguel Arcángel está en el plano central, portando la balanza para pesar las almas, y rodeado de una corte de santos situados a ambos lados; la Gloria, en la parte superior, está representada por la Santísima Trinidad.

El cuerpo inferior del retablo se divide en tres calles separadas por pilastras, decoradas las laterales con relieves y policromía. En la parte central se abre una hornacina donde se acoge la imagen del Señor del Gran Poder o de La Humildad y Paciencia, del siglo XVIII, de bulto redondo, donde Jesús aparece sentado y en actitud pensativa.

Retablo de Ntra. Sra. del Carmen:

Localizado en el muro del evangelio, es de mampostería, con hornacina central flanqueada por pilastras y ático recortado en curvas y contracurvas; está policromado con motivos geométricos sobre fondo blanco, donde predominan los tonos rojos, azules y amarillos. La imagen de Ntra. Sra. del Carmen es de candelero, con pelo natural, la Virgen sostiene el escapulario en la mano izquierda y en la derecha el Niño, que sostiene en una mano el escapulario y en la otra la esfera terrestre.

Retablo de San Diego:

Situado próximo a los pies de la nave del evangelio; es de mampostería, con un cuerpo central con tres calles separadas por columnas, en las que se abren hornacinas y en la parte superior se encuentra el ático, de gran desarrollo. La policromía es en tonos azules, amarillos y rojos sobre fondo blanco. En cada hornacina se acoge una imagen, a la izquierda Santa Clara de Asís, ataviada con el hábito pardo con cordón de la orden y llevando el copón con el santísimo Sacramento. En la hornacina derecha se encuentra una imagen de bulto redondo de Santa Catalina, realizada hacia 1716, tallada en madera y policromada, con un libro en la mano derecha, símbolo de su sabiduría. En la hornacina central se sitúa San Diego, es de bulto redondo, ataviado con el hábito de los legos de la orden franciscana y abrazado a la Cruz.

Retablo de La Inmaculada:

Es de estilo barroco, situado en la cabecera de la nave del evangelio, realizado en cantería, policromado y dorado. Cuenta con una hornacina central donde se acoge la imagen de la Inmaculada Concepción, de bulto redondo, en madera policromada y estofada. En una pequeña hornacina que se abre en el entablamento superior, que separa el cuerpo del retablo del ático, se encuentra una pequeña talla de madera policromada de San Sebastián.

Imágenes Escultóricas: En esta iglesia, además de las imágenes que se veneran en los distintos retablos, existen otras, destacando:

Ntra. Sra. de los Dolores. Escultura de candelero, de madera tallada y policromada. La Virgen aparece enlutada, con las manos cruzadas sobre el pecho, rostro de gran tristeza y rasgos barrocos. Está colocada en un trono en el lado izquierdo de la iglesia.

Cristo Predicador. Imagen de candelero, con vestido morado y manos extendidas. Está situado en una dependencia ubicada en la parte trasera del lado derecho del templo.

Virgen del Rosario. Imagen de candelero, tallada en madera, policromada y pelo natural, portando el rosario. Está situada en la misma dependencia que la anterior.

Nazareno. También es de candelero, de traza barroca, de madera tallada y policromada y pelo natural, portando una gran cruz. La imagen está situada en una pequeña habitación que se encuentra a la derecha de la Capilla Mayor.

Pinturas: En la sacristía de la iglesia se encuentran algunas obras pictóricas de gran formato. En ella destaca el cuadro de La Nave del Señor, realizado en 1730 por el maestro Nicolás Medina, y dos grandes cuadros que representan una serie de escenas de la Vida de Jesús y la Virgen, realizado en el siglo XVIII.

La Ermita de San Diego está situada en la Villa de Betancuria, junto a los restos de la antigua iglesia del convento franciscano de San Buenaventura, en la parte norte del pueblo. Esta ermita está incluida dentro del Conjunto Histórico de Betancuria, declarado en 1979.

Noticias históricas: La información publicada sobre este templo no es muy abundante. La edificación que hoy se conserva se levantó en su mayor parte en la segunda mitad del siglo XVII, periodo en que se reconstruían varios edificios de la Villa, tras la incursión berberisca de 1593, que asoló e incendió los principales edificios del lugar. La ermita se levantó en el lugar donde está una pequeña cueva en la que, según la tradición, oraba San Diego durante su estancia en Betancuria entre 1441 y 1449.

Descripción: Es un edificio de dos naves cubiertas a cuatro aguas y tejas, al igual que la sacristía que se adosa a la cabecera del muro de la espístola. La puerta principal, realizada en cantería clara y arco de medio punto, está a los pies de la nave del evangelio. El templo cuenta con otros dos accesos abiertos  en el muro sur, uno con arco de medio punto y el otro con arco apuntado, ambos separados por un pequeño estribo que sobresale a la altura del arco toral. En la parte superior del mismo se abre un hueco que posiblemente sirvió de campanario. En el muro del evangelio también se abren dos ventanas abocinadas, realizadas en cantería clara. La cueva donde oraba san Diego está a la cabecera  de la nave del evangelio.

Interior: La ermita cuenta con dos naves separadas por pilares de los que arrancan arcos que sostienen las cubiertas.

Nave del evangelio: Tiene una sencilla cubierta de madera, con tirantes pareados decorados con lacería. El pilar más próximo a los pies del templo es de cantería roja, igual que los arcos que dividen ambas naves; por el contrario, el pilar que separa la nave de la capilla mayor se compone de grandes plintos con decoración en casetones, De ellos arrancan columnas, bulbosas en la parte inferior y torneadas en la superior, con capiteles de hojas de acanto, sobre los que se apoyan porciones de entablamento clásico. El arco triunfal es también y está pintado de blanco. A la cabecera de la capilla mayor se encuentra el acceso a la cueva del Santo, con un arco rebajado de cantería clara decorado con un cordón tallado, símbolo de los franciscanos.

Nave de la epístola: Está dividida en tres capillas separadas por arcos de cantería roja, dos de ellas situadas en la nave con hornacinas abiertas en el muro, trabajadas en cantería clara, con arcos de medio punto y mesas de altar de mampostería; y otra mesa de altar de iguales características situada en el testero. A la sacristía se accede desde una puerta que se abre en el muro de la epístola en cantería clara y arco rebajado.

Púlpito: Es de madera y está adosado al muro del evangelio, próximo al arco toral.

Arco toral: Se apoya en soportes clásicos, con grandes plintos de los que salen columnas bulbosas en la parte inferior, torneadas en la parte superior y capiteles de hojas de acanto, sobre los que se apoyan porciones de entablamento clásico.

Pila bautismal: Se encuentra junto al pilar central, próximo a la entrada principal, realizada en cantería clara.

Retablo: Dentro de la cueva se encuentra un pequeño retablo de madera policromada y dorada. La parte superior es una hornacina con forma de concha. El frontal del retablo está decorado con relieves de madera, un escudo de los señores territoriales rodeado de decoración vegetal, y en la parte superior un friso con un angelote tallado y rodeado de decoración vegetal y fruta.

La Ermita de Nuestra Señora de la Peña está situada en la Vega de Río Palmas, t.m. de Betancuria. Esta ermita fue declarada Bien de Interés Cultural con Categoría de Monumento en 1985.

Noticias históricas: La ermita que hoy podemos contemplar fue edificada en el siglo XVIII por acuerdo de los vecinos de la isla, que decidieron levantar un nuevo templo a su costa, emprendiéndose las obras en el año 1705 y en 1716 ya se había finalizado. Con anterioridad ya existía en la Vega de Río Palmas una ermita, también dedicada a la patrona insular, la Virgen de la Peña, que fue construida en el XVI, hoy  desaparecida. El 30  de junio de 1716 el obispo concedió licencia para la bendición del nuevo templo y la ceremonia se celebró el 26 de agosto de 1716, presidida por el beneficiado y vicario de la isla D. Esteban González Socueva.

Descripción: Edificio de nave única cubierta a cuatro aguas y teja; la sacristía, también a cuatro aguas, se adosa al muro del evangelio, con acceso desde la calle. Por el lado de la epístola se adosada una construcción reciente con cubierta plana. Las esquinas de la cabecera del templo presentan cantería vista de color oscuro. Al templo se puede acceder desde dos puertas, una situada hacia la mitad del muro del evangelio, realizada con arco de medio punto y cantería clara; y la portada principal, situada a los pies del templo.

En ambos muros laterales se abren dos ventanas. En el lado de la epístola, a la altura del arco toral, sobresale un contrafuerte y en la parte superior del muro se abre una puerta que da a un pequeño balcón, provisto de escalera, que comunica el coro con el campanario por la parte exterior.

La fachada principal es clasicista, está realizada en cantería clara, destaca el arco de medio punto de la portada, flanqueada por sendos plintos decorados con casetones; sobre ellos se apoyan pares de columnas, con la mitad inferior del fuste ligeramente bulboso y capiteles compuestos; el frontón es clásico, roto en el vértice superior por un óculo.

La fachada está rematada por dos pináculos que flanquean la espadaña, colocada en el centro del hastial, formada por dos cuerpos, también de cantería, el inferior con dos huecos que acogen sendas campanas, y el superior de un solo hueco, rematado por una cruz y flanqueado por volutas.

Interior: La cubierta de la nave es en forma de artesa, con tirantes pareados decorados con lacería. El presbiterio posee armadura ochavada en la que se combina la decoración mudéjar con la barroca. Los elementos más destacados dentro del templo son:

Retablos:

Retablo de Santa Lucía:

se encuentra junto al muro de la epístola. Es un retablo hornacina de madera policromada y dorada en tonos azules, rojos y verdes. La hornacina está flanqueada por columnas de estípites sobre plintos, el ático y todo el retablo está decorado con motivos vegetales.

Retablo de San Lorenzo:

Es un solo cuerpo y calle donde se abre un pequeño nicho central, flanqueado por guirnaldas de frutas que penden de cintas atadas a la parte baja del entablamento superior. A ambos lados y colocadas sobre plintos del banco del retablo se colocan columnas pareadas, decoradas con motivos vegetales, que sirven de soporte al remate del retablo. En la parte superior de la hornacina aparece un angelote alado y en el banco, en la parte central, una guirnalda de frutas con una cara de ángel, y la fecha 1666. A ambos lados se encuentran los escudos de los Señores Territoriales. Corona el retablo un pequeño ático donde aparece, en la parte central, el Espíritu Santo en forma de paloma, y, a los lados, volutas y frutas. Llama la atención en este retablo el vivo colorido donde predominan los tonos rojos, verdes, azules y dorados.

Retablo mayor:

Fue realizado por el maestro Joseph Ximenes, terminándose de dorar en 1769 por D. Bartolomé Antonio Montañes. En una inscripción que se encuentra en el banco del retablo reza Dorose este retablo año de 1769 siendo Mayordomo de esta Stª Iglesia el Capitán y Sargento. Mr. D. Joseph de Zerpa humilde esclavo y cordial devoto desta Señora.

Este retablo es de estilo rococó chinesco y de la tipología denominada “retablo apaisado”; tiene sotabanco, ático y dos cuerpos divididos en tres calles separadas por columnas pareadas de estípites. En la calle central del primer cuerpo se encuentra la hornacina destinada a acoger la imagen de Ntra. Sra. de la Peña; está rodeada de una moldura con rica decoración de rocalla. En las demás calles se acogen pinturas sobre lienzos dentro de molduras que imitan hornacinas; a la izquierda se encuentra la imagen de la Inmaculada y a la derecha una representación del sueño de San José.

En el segundo cuerpo del retablo, en la parte central, se representa el Bautismo de Cristo flanqueado por dos ángeles. En las calles laterales están, a la izquierda, San Pedro, y a la derecha San Pablo, ambos provistos de marcos que imitan hornacinas. En la parte central del ático, en forma ovalada se representa al Espíritu Santo rodeado de decoración floral y acaracolada. El retablo en su conjunto presenta profusa decoración y un rico colorido donde predominan los tonos rojos, amarillos, azules, verdes y dorados.

Coro: Se sitúa sobre la puerta principal, está realizado en madera, con la escalera de acceso adosada al muro de la epístola.

Púlpito: Está situado junto al arco toral, en el muro del evangelio. Es de madera y pintado en tonos claros y tornavoz con el símbolo mariano.

Arco toral: Separa la capilla mayor de la nave, realizado en cantería clara. Se apoya en columnas abalaustradas de fuste bulboso en la parte inferior, salomónica en la superior y capitel compuesto.

Pila de agua bendita: Está  a la derecha de la entrada principal, realizada en cantería clara.

Confesionario: Situado a la derecha de la puerta principal, bajo el coro, es antiguo, de madera, decorado con relieves y policromado en tonos rojos, azules y amarillos, sobre un fondo blanco marmoleado.

Esculturas:

Santa Lucía:

Imagen de candelero que se encuentra en el retablo de la que es titular. Tiene la cabeza y manos talladas en madera, destacando el marcado hieratismo y frontalidad. Porta en la mano izquierda la palma del martirio y en la derecha un platillo con su atributo, los ojos.

San Lorenzo:

Pequeña imagen de bulto redondo, en madera policromada, vestido con dalmática púrpura y como atributos porta la palma y la parrilla. Está situado en el retablo del lado del evangelio.

San Sebastián:

Esta imagen procede de la antigua ermita de San Sebastián de Vega de Río Palmas, que desapareció hacia el año 1958. Se encuentra junto al muro de la epístola, próxima al arco toral. Se le representa atado a un tronco por las manos y el pie derecho, y atravesado por flechas.

Ntra. Sra. de la Peña:

Es la imagen de la Virgen más antigua de Canarias. Probablemente se trate de la imagen que trajeron los conquistadores normandos en 1402 desde Francia. Es una talla sedente, de bulto redondo, pequeño tamaño, con el Niño sobre las rodillas, esculpida en alabastro y de extraordinaria belleza. Por sus características se puede encuadrar dentro del estilo gótico de principios del S. XV. Está situada sobre un pedestal dorado, enmarcada por un sol de plata y una media luna dorada, y colocada dentro de la hornacina del retablo mayor del templo.

La Ermita de Santa Inés se encuentra en el Lomo de Santa Inés, en el Valle del mismo nombre, t.m. de Betancuria. Esta ermita fue declarada Bien de Interés cultural, con categoría de Monumento en 1993.

Noticias Históricas: Las primeras noticias referentes a esta ermita datan de 1580. Posiblemente el primer santuario sería de menor tamaño que el de actualidad y sus bienes muebles bastantes escasos y pobres, pues de la relación de objetos robados tras la incursión berberisca que sufrió en 1593 se desprende la pobreza de su ornato.

Hasta el año 1615 su techo debía ser de torta, fecha en que se sustituye por teja y también se construye la cruz y el calvario. En el año 1669 estaba a punto de caerse y se iniciaron obras de reconstrucción, dando como resultado la edificación que hoy se conserva. Trabajaron en los techos y puertas los carpinteros Sebastián y Miguel García, con maderas que se trajeron maderas de la isla de Tenerife. El alarife Julián Sánchez trabajó en las paredes y portada de la ermita. Posteriormente se llevaron a cabo otras obras; así en 1753 se realizó la sacristía, el campanario en 1788 y el estribo hacia 1792. Entre los años 1780 y 1789 se enladrilló el suelo.

Descripción: El edificio está orientado de poniente a naciente, es de nave única y carece de capilla mayor. La sacristía se adosa al muro sur. Al recinto se accede por dos puertas rematadas en arcos de medio punto en cantería, la principal a los pies y la lateral en el muro norte. La cubierta es a dos aguas y teja árabe. Dos estribos refuerzan los muros y un poyo bajo recorre todo el perímetro del edificio. La espadaña, colocada a la izquierda de la fachada principal, está realizada en cantería vista y rematada por un pináculo flanqueado por dos volutas. Frente a la fachada principal se ubica el calvario.

Interior: La cubierta es una armadura de cuatro faldones y tirantes pareados sobre ménsulas con sencilla decoración geométrica. En el interior del edificio destacan:
Púlpito: Realizado en madera, pintado al óleo sobre tabla donde se representan los Evangelistas y Padres de la Iglesia, sobre fondo rojo y dorado.

Pila de agua bendita: Realizada en cantería clara labrada y adosada a la pared.

Retablo: Es del siglo XVIII, en 1789 se ajustó su hechura, y en el año 1793 se policromó. Es de estilo barroco y consta de un cuerpo dividido en tres calles separadas por estípites. En cada calle se abre una hornacina. El ático está bastante desarrollado y acoge en su zona central un crucificado de bulto redondo, tallado en madera y colocado sobre un fondo rojo, enmarcado por un arco trilobulado que imita una hornacina. Esta zona se encuentra rodeada por abundante decoración floral y rocalla. La policromía del retablo es a base de flores en tonos rojos, azules y verdes sobre fondo blanco. En el muro de la cabecera del templo, tras el retablo, se conservan restos de policromía en tonos oscuros que adornaban dicha pared.

Pinturas.

En los primeros años de existencia la ermita no contaba con obras pictóricas; desde 1605 ya se habla de la existencia de algunos cuadros y con posterioridad a esta fecha se conocen referencias sobre una serie de obras que no han llegado a nuestros días. Pese a ello, esta ermita nos sorprende hoy por el gran número de cuadros que se encuentran en su interior, cubriendo gran parte de sus muros. Cuatro de estas obras aparecen mencionadas en un inventario del año 1734 y el resto en un inventario realizado en 1780. Son las siguientes:

Bautismo de Cristo. Obra de  grandes dimensiones, al óleo sobre lienzo. Carece de marco, pero en los bordes la pintura simula un marco negro con dibujos dorados. La escena está rodeada de un paisaje con arquitectura y predominan los tonos azules y rosados.

San Francisco Javier. El santo está evangelizando indígenas y la representación es similar a la anterior.

Virgen del Rosario y Santo Domingo. El santo está representado con sus atributos iconográficos y la Virgen aparece entre nubes con el Niño en brazos.

San Pedro y San Pablo. Obra cuya ejecución recuerda a los anteriores cuadros, no sólo en los paisajes y colorido, sino también en la representación de los rostros, posturas, etc.

Cuadro de Ánimas. Es diferente al resto de los cuadros de ánimas de la isla. Domina en el plano superior la Virgen de La Leche; en la zona central destacan dos ángeles que portan una leyenda; bajo ésta se ubica el purgatorio y en la parte inferior, dentro de una gran boca de monstruo, se desarrolla el infierno. Este cuadro está situado junto al púlpito, en el muro del evangelio.

Santa Cena. Es un óleo que fue obsequiado a la ermita por los vecinos de Los Llanos de la Concepción y del Valle de Santa Inés en el año 1758. Está situado en el muro del evangelio, próximo al altar mayor y carece de marco.

Asunción de La Virgen. Es un óleo sobre lienzo de gran formato, colocado en el muro de la epístola. En la parte central superior está la Virgen rodeada de nubes y acompañada de ángeles; en el plano inferior se encuentran los apóstoles, junto al sepulcro del que salen flores. Este cuadro también fue donado por los vecinos de Los Llanos de la Concepción y Valle de Santa Inés.

Piedad. Óleo sobre lienzo, de mediano tamaño y carente de marco. En el centro aparece la Virgen con el puñal en el pecho y el hijo muerto en los brazos. Está rodeada de escenas de ángeles que portan símbolos relacionados con la pasión de Cristo. En el fondo aparece un paisaje y la obra es bastante oscura, con predominio de  los tonos rojos y azules.

Cuadro de San Gregorio. Lienzo de pequeños tamaño, carente de marco. La escena está representada en un interior. El santo está celebrando misa frente a un retablo con la representación de la Santísima Trinidad.

Cuadro de San Antonio. Obra de pequeño formato, colocada en el muro del evangelio, sobre el púlpito. Se representa a San Antonio de Padua de rodillas y ante él un libro abierto, sobre el que está el niño Jesús con la azucena en la mano. El cuadro fue obsequio del mayordomo de la ermita, el teniente capitán de granaderos don Antonio Cabrera Brito en el año 1786.

Puerta de la Sacristía. El acceso de la ermita a la sacristía presenta una puerta de madera a doble hoja, policromada con motivos vegetales que rodean cestas de frutas, en las predominan los tonos rojos, azules y amarillo sobre el fondo claro.

Esculturas:

San Juan Bautista. Es una de las imágenes de San Juan más antiguas de la isla. Es de pequeño tamaño, situada sobre sencilla basa, vestido con túnica de piel, porta en la mano derecha una fina cruz y en la izquierda el cordero.

San Bartolomé. Es una talla del siglo XVII. El apóstol muestra en su mano el cuchillo con el que desollaron su cuerpo, pequeña pieza de plata que tiene la siguiente inscripción: San Bartolomé, año 1879. La imagen está realizada en madera y telas encoladas. Es el patrono del lugar, cuya festividad se celebra el 24 de agosto.

Santa Inés. Imagen de candelero, con la cara y manos talladas en madera, policromada y pelo natural. Es la patrona del lugar y su festividad se celebra el 21 de enero.